dilluns, 20 d’abril de 2009

Byrne (a La Vanguardia via Linés)


ENTREVISTA
David Byrne: "He vuelto al pop, un género confortable"
David Byrne presenta su nuevo CD el viernes en el Palau de la Música | "El desarraigo nunca ha sido problema; yo me siento a gusto en cualquier sitio"
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Esteban Linés | Barcelona | 20/04/2009 | Actualizada a las 03:31h | Cultura
David Byrne es de origen escocés, aunque habita en EE.UU. desde hace decenios. Hace 27 años grabó un disco con Brian Eno (My life in the bush of ghosts),otro británico inquieto y super cool,y ahora se ha descolgado con la grabación del disco Everything that happens will happen today (Emi), que este próximo viernes presenta en el Palau de la Música (21 h), en el Festival de Guitarra. Ofrecerá un espectáculo amplio en concepto y forma, con generosa escenografía.
Dos músicos británicos, pero el Atlántico les separa. ¿La geografía marca de alguna manera el ADN artístico?

Me siento estadounidense; es un proceso largo, imperceptible en lo cotidiano, pero llega un momento en que te dices: ´Ey, si pienso como un yanqui´. Y no piensas como un yanqui, eres un yanqui. Para mí, de todos modos, el desarraigo nunca ha sido mayor problema; yo me siento a gusto en cualquier sitio.

¿La nueva colaboración con Eno aporta luz, musicalmente, en momentos de oscuridad?

Como explico en las notas del disco, este es luminoso. Brian y yo coincidimos por casualidad y decidimos reiniciar una colaboración que formalmente no existía desde hace casi treinta años.

A mí el disco me entusiasma. Pero no es un disco que entusiasme necesariamente.

Es posible. Pero creo que he recobrado un entusiasmo necesario. Y, no se olvide, soy un músico pragmático. He vuelto al pop, un género confortable.

¿Cómo definiría este disco? Suena optimista, pero hay letras que rozan el apocalipsis.

No exagere. Es un disco que transpira sensaciones personales actuales. Mi visión del mundo, despersonalizado, engañosamente global, un mundo que yo conozco, que es el norteamericano, que asoma después de un periodo histórico nefasto.

La deshumanización parece el leitmotiv del álbum.

Efectivamente. Las ilustraciones del disco, por ejemplo, muestran la perfección de una casa, ¿un hogar? Limpia, aseada, pero sin personas. Es una metáfora ilustrada de lo que convendría evitar, pero que existe en cada rincón del planeta desarrollado.

¿Qué significa desarrollado?

Los conceptos van evolucionando, tiene razón. Hace años hablábamos del tercer mundo como algo con sustancia propia. Ahora estamos hablamos de sostenibilidad. Que tampoco sabemos muy bien qué significa, pero que como vocablo nos es más útil. El planeta se ahoga, es la prioridad, y convendría arrimar el hombro. Pero la raíz de fondo sigue siendo la misma, el reparto desigual de la riqueza.

Usted fue uno de los precursores de la world music. ¿Es un género hoy prostituido?

La etiqueta nunca la puse yo. Hablar de world music es, era, una redundancia, como usted puede comprender. No está prostituido sino que está asimilado. Era una marca de fábrica quizás necesaria. Pero esas consideraciones no conviene hacerlas porque acaban dando jaqueca. El mundo está evolucionando hacia derroteros que nos pueden alegrar la cara. Dese cuenta de que hemos estado al borde del precipicio, con un presidente realmente peligroso.

Pero ¿se siente orgulloso de haber apadrinado esa idea?

Somos neocolonialistas en el fondo. No sé, África contiene inmensas riquezas artísticas debido a su carestía real y cotidiana; América Latina es un continente ubérrimo: Brasil, Cuba, Venezuela, Argentina por supuesto. Yo no estoy orgulloso porque no he hecho nada. Grabé una canción con Celia Cruz [Loco de amor]que funcionó muy bien porque apareció en Something wild, y luego está mi carrera en solitario durante y al final de los Talking Heads, donde iba tocando esas teclas.

¿Cómo ha evolucionado la historia?

Creo que muy bien. No había nada, y ahora hay bastante. La música se abre, y la gente bebe.

¿Qué relación tiene con sus ex compañeros?

Otra pregunta.

Hábleme de su ansiedad. Han pasado los años, pero su manera de cantar remite a sus mejores días de Talking Heads.

¿Usted cree? Era un grupo único, y vivíamos una circunstancia especial. Nos excedíamos, lo pasamos bien, acabamos fatal. Mi manera de cantar es nerviosa, espasmódica, es urgente incluso, pero eso se debe únicamente a una impostura artística. Hay que épater,como dicen en Francia.

¿Le gusta Morrisey?

¿Quién?

¿Por qué decide reencontrarse con Brian Eno?

Fue una simple casualidad; vino ami casa de Nueva York por otro asunto, y comenzamos a hablar de lo que teníamos entre manos. A mí la música me interesa cada vez menos. Me gusta tangencialmente, pero me contó que tenía centenares de composiciones en su ordenador y que no sabía qué hacer con ellas. Le propuse entonces que yo escribiría las letras de las melodías que me enviase. Me envió muchas. Antiguas, divertidas, inocentes. Es muy buen compositor, no es muy detallista, pero le da caña al tema.

¿No le da corte volver a trabajar con él después de casi treinta años?

Eso lo dicen ustedes, los medios. Siempre hemos tenido una relación fluida, cordial y muy amistosa. Y compartimos gustos.

¿Como cuáles?

Ambos somos muy elementales. El rock, la ópera, los compositores impresionistas, Satie...

¿Lo indie, la americana,el post brit pop? ¿Son motivos de atención?

No tengo tiempo, y es una lástima. Me he volcado bastante más hacia lo clásico.

Vuelvo a su disco. Se ha elaborado de una manera estrictamente virtual. Eso destroza la esencia de una obra artística.

Ese era el riesgo, es cierto. Brian me enviaba las composiciones desde Londres, y yo me ponía a escribir. Apenas hablábamos. Confiábamos en nosotros.

¿Y si no le hubiese gustado la música a usted?

No fue el caso. Para mí, Brian es impecable. Son canciones bonitas, alegres. Me gusta el pop; es más, he vuelto con este disco al pop… No deja de ser un género confortable.