divendres, 7 de novembre de 2008

gato perez


La milonga es fusiona amb la rumba.
Un jovenet que arriba de la Argentina i es troba una ciutat gris (la Barcelona dels 60 i primers 70 era una ciutat patètica). Munta un grup de R&R (SloBlo) que els vaig veure al primer i únic festival de música progressiva de Sallent (6 hores), de fet tenía un aire molt proper a The Band. No van arribar a editar cap disc. Després va venir Secta Sonica. I finalment el Gato a seques. A finals dels setanta tots ballavem rumba eléctrica cantant les històries tan properes que ens proposava el Gato.
Si m'he de quedar amb un disc: Romescu.
Va patir un infart a principis dels 80 i ara ja fà 18 anys que es mort. He repescat de Vespito.net, una web d'un italià enamorat de la obra de Manolo Vazquez Montalban, i també del Gato, la lletra de una peça (d'abans del infart, en la que preveu el problema)

Este género divino, esta música excelente,
que es la música del pueblo con la que baila la gente,
tiene un gran problema amigos tiene un serio inconveniente
exige tantas energías que la salud se nos resiente.

Es la rumba y es el tango, son el jazz y el rock'n'roll:
un volcán de sentimientos por donde habla el corazón;
así se gasta adrenalina y se bebe mucho alcohol
para afinar las emociones y acordarse del dolor.

Se fuerza la máquina, de noche y de día
y el cantante con los músicos se juegan la vida. (bis)

Si el cantante va cargado casi expresa lo que siente,
si va fresco canta triste y no conecta con la gente
melodías eternas encadenan la armonía
cuando el músico es sincero y toca trozos de su vida.

Se fuerza la máquina, de noche y de día
y el cantante con los músicos se juegan la vida. (bis)

Cuando el público se vuelca y se prende a las canciones
una magia misteriosa se apodera del ambiente
música, música, música, música y palabras
que se combinan en un diálogo inédito y profundo.

Se fuerza la máquina, de noche y de día
y el cantante con los músicos se juegan la vida...